
...y no conseguiré olvidar que el breve camino se te ha hecho eterno, que entre sorbos de ginebra ibas eligiendo destinos.
Con el vaso vacío ahora, reposas tus letras mirando por una ventana, con acordes de una guitarra que enamoran de fondo y saboreando el triunfo de haber sabido reinventarte a tiempo.
Eterna perro flauta, no podía ser de otro modo...