miércoles, 26 de mayo de 2010

Los tres vértices del círculo

Como sin querer, comencé una rutina que ha terminado por convertirse en necesidad, con el miedo que me da ese verbo...

Atrapada cada principio de mi semana en minutos que se transformaban en horas entre el equilibrio, tu, y el sosiego, mi otro yo.

Noches en las que las ideas surgían entre calada y calada, ratos que nos han rescatado de la locura del resto del mundo, momentos de conversaciones inconclusas que rebosaban carcajadas olvidando que el día, como de costumbre, había sido sensacional.
Incapaces de hablar con sentido, tampoco lo necesitábamos.
Humildes literatos sobre el cartón verde reescribiendo teorías absurdas una y otra vez.
Personajes, porque eso es lo que somos, dignos de una serie de televisión de los 70, protagonistas de un círculo que ha terminado por cerrase.

Hermana, le gritaré donde quiera que me encuentre a partir de hoy, yo lo que sigo necesitando es...

jueves, 8 de abril de 2010

Lógica locura

...Y esperando que llegara ese momento, como siempre, a medias con un cigarro que me acompaña mientras tanto, me enfrente a la rutina.

Esta vez venceré yo... pensaba mientras aspiraba contradicciones.
Me sentí la persona más valiente del mundo, al menos del mio.
Entre a formar parte de una batalla perdida entre locura y lógica, cien contra uno, hagan sus apuestas.
Confié por un segundo, por un minuto, que el reguero que fuiste dejando por toda nuestra carretera te habría vuelto más débil y detrás de la trinchera te esperé ansiosa.
La última calada me supo a victoria y justo ahi, cuando el fuego se vuelve ceniza...

Malo, bueno, verdad, mentira, si, no, ahora, nunca....

Y sabiendo que había llegado ese momento, como siempre, a medias con un cigarro que me acompaña mientras tanto, me rendí a la rutina...

domingo, 21 de marzo de 2010

sábado, 13 de marzo de 2010

Fragmento de una carta para ti


...y no conseguiré olvidar que el breve camino se te ha hecho eterno, que entre sorbos de ginebra ibas eligiendo destinos.

Con el vaso vacío ahora, reposas tus letras mirando por una ventana, con acordes de una guitarra que enamoran de fondo y saboreando el triunfo de haber sabido reinventarte a tiempo.

Eterna perro flauta, no podía ser de otro modo...